Detenimientos (1947)  

Posted by Ricardo Vega

En su etapa inicial de desarrollo poético, que no culminaría sino hasta la proximidad de su muerte, Javier Sologuren adopta elementos estéticos que recogen los postulados del modernismo y el barroco español, para luego de manera metarreflexiva asumir el valor de la vanguardia, dando forma a un estilo marcadamente intelectual y a la vez, sensible.

En esta primera etapa, su segundo libro de poemas, Detenimientos, puede ser considerado como una etapa fundamental de incursión de Sologuren en el simbolismo. Observemos ahora cuáles son algunos de los elementos que dan forma a esta obra.


Gravitación del retrato

Mujeres en la Ventana. Bartolomé Esteban Murillo (detalle).


¿Acaso no he tocado tus palmas y tus yemas,
no he fluido a través de ti, y en torno de tus talones?
¿Cómo entré? ¿No era yo acaso tú y Tú?
Ezra Pound

Entre el agua y la sombra, a orillas
de una sedosa mirada nocturna
y en la mitad ardiente del abrazo
la lámpara nos une como una caricia,
como una flor espejeante a un hombro perfecto.

(No sé si he respirado los rayos de su luz
y si al mirarte una impalpable lágrima aproximo,
una abrigada pluma, una burbuja irisada,
un titubeante círculo de amor y de sueños).

Ajena al paso de mi voz, al incesante
fuego que va contra el olvido, retirada
a música inmóvil había de escucharte,

Detenido en silencio todo cuanto tocas,
rostro, vaso de fugaz derredor, madura espalda.



El poema Gravitación del retrato está compuesto por versos que expresan la experiencia amorosa a partir de la generación de claro-oscuros, el hablante observa el mundo de las luces que rodea el encuentro, para luego preguntarse el motivo de su estado de gracia. Culmina el poema como el término de una orquesta, observando a la amante sin necesidad de extensas descripciones poéticas. El epígrafe del poeta nerteamericano Ezra Pound intensifica el deslumbramiento que involucra esta sensación, y se cuestionalo que ocurre particularmente con el cuerpo. Los elementos simbolistas de este breve poema se encuentran entronizados al tratamiento barroco, sobre su concepción plástica de los efectos que la luminocidad genera, como una estética que duplica concientemente la imagen.
La dualidad que emerge por los contrastes entre sombra y luz refuerza la existencia de dos cuerpos que toman distancia o se mezclan constantemente. La luz, en determinadas ocaciones, puede unificar "/la lámpara nos une como una caricia/", pero también la propia escena implica lejanías breves y expresivas "/Ajena al paso de mi voz, al incesante/ fuego que va
contra el olvido, retirada/".

Estamos, entonces, ante un poema que, sumando una profunda comprensión barroca, aborda la temática erótica con imágenes simbolistas y una expresividad surrealista compleja. No hay sin embargo una estabilidad en el estilo, y esto justamente da fuerza a una poética ecléctica como la de este periodo.


Detenimientos
Assez connu. Les arréts de la vie
O Raumeurs et Visions!
A. Rimbaud*

Hallo la transparencia del aire en la sonrisa;
hallo la flor que se desprende la luz, que cae,
que va cayendo, envolviéndose,
cayendo por las rápidas pendientes del cielo
al lado del blanco y agudo canto de los pájaros marinos.
Descendiendo a la profunda animación de la fábrica corpórea
que opera como un denso vino bajo la lengua ligera.
Aquí y allá las obras de la tierra, las diminutas catástrofes
en los montículos de arena,
la sucesión de alegre rayo en la humedad del roquedal.
(Nuevamente el viento de mano extensa
y pródiga, enamorada).
Ventanas de sal doradas por la tarde, brillante dureza
por la que unos ojos labran el silencio
como un blanco mármol, desnudo e imperioso
entre árboles y nubes.
---

*El epígrafe de Arthur Rimbaud corresponde al poema Départ (Partida) de Iluminaciones. Dice:

Conocido suficiente. Los parones de la vida.
¡Oh Rumores y Visiones!
--

De forma similar al poema anterior, los versos están cargados de imágenes lumínicas que contrastan unas con otras, produciendo un efecto de identificación entre la naturaleza y determinados estados de luz. Hay, sin embargo, elementos retóricos mucho más claros en su vanguardismo, tales como estos "pájaros marinos". En esta ocación, el hablante expresa con ímpetu el poder que la belleza, constituida en luz, está en todos lados, aún en la decadencia "/Aquí y allá las obras de la tierra, las diminutas catástrofes/ en los montículos de arena/". Los días, el viento, el cuerpo mismo, dan cuentas de esta contradición belleza-caída, de una forma sutil. El cuerpo, que está a merced de los fenómenos, es minorizado ante la subjetividad espiritua del hablante. Un profundo lirismo característico en la obra de Sologuren posterior ya toma forma definitiva.

El sueño de Jacob. José de Rivera.

Anotado durante el domingo, 10 de agosto de 2008 a las 16:50 comments feed .

0 comentarios

Publicar un comentario